En deportes como la carrera o el ciclismo solemos intentar medirlo todo: ritmo, potencia, frecuencia cardíaca, percepción de esfuerzo… Sin embargo, la mayoría de estas mediciones son externas y no permiten conocer realmente qué está ocurriendo dentro del músculo mientras entrenamos. Durante años, esa información ha sido la gran ausente en la monitorización del rendimiento.

Pero gracias a los recientes avances científicos, quizá esta pieza clave haya comenzado a resolverse. Actualmente existe la tecnología NIRS (espectroscopia de infrarrojo cercano), una herramienta capaz de registrar en tiempo real la saturación de oxígeno muscular y la cantidad total de hemoglobina durante el ejercicio. Lo que antes solo podíamos deducir o medir de forma invasiva ahora puede observarse de manera continua, portátil y directa, incluso al aire libre.

Pero, ¿qué mide realmente la tecnología NIRS?
La espectroscopia NIRS funciona emitiendo luz dentro de un rango de longitudes de onda capaz de atravesar la piel y llegar al músculo. Esa luz interactúa de forma diferente con la hemoglobina oxigenada y desoxigenada, lo que permite estimar la saturación de oxígeno muscular (SmO₂), es decir, el porcentaje de hemoglobina que en ese momento está transportando oxígeno en los capilares del músculo. A diferencia de un pulsioxímetro, que mide sangre arterial y apenas se modifica durante el ejercicio, la NIRS analiza la microcirculación local, justo en el punto donde el oxígeno se entrega y se consume. Por eso puede reflejar cambios rápidos en el metabolismo, variaciones en la desoxigenación asociadas al incremento de intensidad, posibles limitaciones periféricas y la dinámica del flujo sanguíneo antes, durante y después del esfuerzo.

¿Podría ser útil en corredores y ciclistas?
Los estudios que emplean NIRS en deportes de resistencia indican que la desoxigenación muscular es un indicador fiable del nivel de intensidad, hasta el punto de que es posible crear zonas de entrenamiento basadas en la saturación, igual que se hace con la potencia o la frecuencia cardíaca. En test progresivos, tanto corriendo como pedaleando, la caída de SmO₂ suele relacionarse con los umbrales ventilatorios y el umbral de lactato, lo que convierte esta tecnología en una alternativa no invasiva para identificar estas transiciones fisiológicas.

Además, se ha observado que cada deportista muestra un “perfil muscular” único. Dos atletas que entrenan al mismo ritmo o potencia pueden mostrar respuestas completamente diferentes: algunos mantienen una SmO₂ baja pero estable, lo que indica una musculatura con gran capacidad de extracción y un metabolismo oxidativo eficiente; mientras que otros presentan oscilaciones más acusadas ante cambios de ritmo, señal de una mayor dependencia del sistema cardiorrespiratorio. Esta variabilidad explica por qué deportistas con el mismo VO₂máx pueden rendir de manera diferente en puertos prolongados, intervalos intensos o esfuerzos sostenidos.

La utilidad de la NIRS no termina cuando finaliza el ejercicio. La velocidad de reoxigenación tras un esfuerzo es un indicador muy valioso del estado de forma. Una recuperación rápida suele asociarse a buena capilarización, regulación eficaz del flujo sanguíneo y un metabolismo periférico bien adaptado. Cuando la reoxigenación es lenta, suele ser signo de fatiga acumulada, falta de adaptación o una carga excesivamente elevada.

Sabiendo esto, ¿cómo cambia el paradigma del entrenamiento gracias a la tecnología NIRS?
Esta herramienta permite ajustar la intensidad en función del metabolismo real del deportista, ya que la evolución de SmO₂ se correlaciona con lactato, umbrales y estados estables, lo que facilita definir zonas de entrenamiento sin necesidad de pruebas invasivas. También ofrece un control directo de la fatiga durante el ejercicio, porque permite identificar cuándo un músculo deja de adaptarse adecuadamente, cuándo entra en un estado de desoxigenación profunda o cuándo no logra recuperarse entre series, algo especialmente útil para ajustar repeticiones, descansos y cargas en tiempo real. Incluso puede emplearse para optimizar la técnica y el coste energético, ya que permite observar cómo responden los músculos a diferentes cadencias en ciclismo o frecuencias de paso en carrera.

Gracias a todo ello, la tecnología NIRS abre una ventana a un territorio que antes solo podíamos imaginar: el músculo trabajando en directo. Permite integrar sensaciones, potencia, frecuencia cardíaca y metabolismo local en un mismo análisis. Para el deportista de resistencia, esto se traduce en comprender mejor cómo aparece la fatiga, ajustar la carga según su fisiología real y entrenar de forma más personalizada, precisa y eficiente, haciendo visible lo que hasta ahora permanecía oculto.

Referencias

Perrey S, Ferrari M. Muscle Oximetry in Sports Science: A Systematic Review. Sports Med. 2018 Mar;48(3):597-616. doi: 10.1007/s40279-017-0820-1. PMID: 29177977.